La inversión directa de empresas chilenas en el exterior se extiende ya durante casi veinte años, con un atractivo dinamismo particularmente en el plano regional. Entre 1990 y el mes de julio de 2009, la inversión materializada en el exterior alcanzó a US$ 48.621 millones, distribuidos en más de 65 países de América, Europa, Oceanía, Asia y África. Más de 900 empresas ejecutan en la actualidad un número superior a los 2.000 proyectos.
Las experiencias desarrolladas, así como los recursos involucrados, muestran una fase aún en desarrollo del proceso de integración de Chile a la economía mundial, y que comprende no sólo el comercio de bienes y servicios, sino también una activa participación en el intercambio de capitales. No obstante la crisis económica y financiera en curso, todo indica que en el futuro inmediato cabe esperar una intensificación aún mayor del mismo, incidiendo en ello tanto la natural tendencia a la integración que muestra la economía chilena, así como la consolidación de las posiciones conquistadas en otros mercados.
Es posible identificar a lo menos cuatro rasgos definidos en la participación del país en los flujos de inversión directa a nivel internacional. En primer lugar, los capitales de origen chileno se orientan especialmente (mas no únicamente) hacia esferas relacionadas con la prestación de servicios de diferente índole, relacionados con las ventajas competitivas adquiridas por las empresas en el mercado nacional. En segundo lugar, parte significativa del proceso de inversión externa ocurre en un marco de fortalecimiento de las alianzas estratégicas establecidas con empresas transnacionales y/o con capitales locales. En tercer lugar, hoy ya podemos hablar de una profunda interacción e integración cultural en los países destino de estas inversiones. Por último, el proceso de inversión externa facilita la apertura de nuevos mercados, tanto para el comercio de bienes y servicios como de las inversiones directas.
Se logra de esta manera cumplir con dos importantes objetivos: de una parte, las posibilidades de crecimiento se amplían como consecuencia de una significativa diversificación en las inversiones; de otra, se tiende hacia un cierto rango de especialización que facilita el aprovechamiento de economías de escala en aquellas actividades en que los inversionistas nacionales han desarrollado claras ventajas competitivas.
Adicionalmente, las empresas chilenas que desarrollan inversiones en el exterior se han transformado en activas portadoras y adaptadoras de nuevas tecnologías a las condiciones específicas de los mercados receptores. Ello es particularmente notorio en el caso de la generación y transmisión de energía, la industria química, el retail y las tecnologías de la información.
La Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, conciente del potencial que este proceso reviste para la economía chilena, ha incorporado de manera permanente en sus actividades, el monitoreo y seguimiento de las inversiones chilenas en el exterior. Para ello constituyó Departamento de Inversiones en el Exterior (DIEX), el que mantiene una fluida vinculación con Inversionistas, Embajadas, Oficinas Comerciales y Departamentos Económicos en el exterior.

DIRECTOR GENERAL DE RELACIONES ECONÓMICAS INTERNACIONALES
Ministerio de Relaciones Exteriores